Edimburgo inolvidable.

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En otoño, con sus hojas doradas y ese aire fresco que invita a caminar, el viaje en tren desde Londres fue el comienzo. Nos alojamos frente al cementerio de Greyfriars, un lugar cómodo y acogedor. Caminar por la Royal Mile nos regaló arquitectura de piedra, callejuelas, escaleras y una vibrante sensación de vida. The World’s End, en el límite histórico de la ciudad, nos permitió probar los Haggis Fritters, una sorpresa exquisita. Y el Castillo de Edimburgo, erigido sobre un volcán extinto, nos regaló vistas panorámicas inolvidables. También experimentamos su lado más enigmático con un tour nocturno por cementerios, donde revivimos historias fascinantes como la de Burke y Hare.

Después de cinco días, entendimos que el verdadero encanto de Edimburgo está en caminar sin prisa, perderse por sus callejones, entrar a un pub antiguo, escuchar relatos locales y dejar que la ciudad muestre su personalidad a su propio ritmo. Si tuviera que resumirlo en una sola frase, diría que Edimburgo no es una ciudad que se visita: se vive. Y una vez que la conocés, entendés por qué tantos viajeros sueñan con volver.

¿Dónde conviene alojarse?

Nuestra elección: quedarnos cerca del centro histórico fue un acierto. Nos alojamos en una habitación compartida en el hostel Kick Ass Greyfriars (Debajo les dejamos el mapa con la zona). Desde allí pudimos movernos caminando por buena parte del Old Town y tener la Royal Mile a mano.

La Royal Mile conecta el Castillo de Edimburgo con el Palacio de Holyroodhouse y concentra una enorme cantidad de atracciones, pubs, restaurantes y comercios.

Nuestro tip: si vas a Edimburgo por primera vez, priorizá una ubicación céntrica. Vas a agradecerlo cuando tengas que subir y bajar esas famosas escaleras. 😄

Te dejamos el link para encontrar el alojamiento.

Nosotros usamos la plataforma de HostelWorld para hacer nuestra reserva.

Un pub, una cerveza y un whisky

Edimburgo está llena de pubs tradicionales. La Royal Mile y sus alrededores tienen opciones para todos los gustos, desde cervezas y ales hasta una enorme variedad de whiskies.

Nuestro consejo: entrá aunque sea para tomar una pinta. Sentarse un rato, escuchar el ambiente y mirar cómo transcurre la vida local también es parte del viaje.

Animarse al haggis

Si viajás a Escocia, hay que animarse a probar el haggis.

Nosotros empezamos con unos Haggis Fritters, unos buñuelos de haggis acompañados con salsa de whisky. Y la sorpresa fue enorme: ¡estaban buenísimos!

Nuestro tip: no decidas que algo no te gusta antes de probarlo. En un viaje, muchas veces las mejores sorpresas vienen en platos que jamás hubieras pedido en casa.

¿Qué souvenir llevarse?

Una bufanda escocesa de tartán nos parece uno de esos recuerdos que realmente tienen sentido: es útil, representa a Escocia y además te permite llevarte un pedacito del viaje a casa.

En la Royal Mile hay muchísimas opciones de tartán, tejidos y souvenirs tradicionales.

Nuestro consejo: elegila porque te gusta. No hace falta buscar necesariamente un tartán asociado a un apellido o clan.

El lado misterioso de Edimburgo

Edimburgo tiene una historia oscura que merece ser descubierta.

Un tour por cementerios y rincones históricos puede mostrarte una ciudad muy diferente a la de las postales: historias de ladrones de cadáveres, asesinatos y personajes que forman parte del pasado más inquietante de la ciudad.

Nuestro tip: si te gustan las historias, los misterios y la parte menos turística de los destinos, reservate una noche para hacer uno de estos recorridos.

El imprescindible

Castillo de Edimburgo.

No importa cuántas fotos hayas visto antes: llegar hasta allí y contemplar la ciudad desde lo alto es otra cosa.

“La vista panorámica de Edimburgo desde el castillo fue una de esas imágenes que nos quedaron para siempre.”

Nuestra impresión

¿Volveríamos a Edimburgo? Sin dudarlo.

Llegamos imaginando una ciudad fría, antigua y quizás un poco distante. Nos encontramos con todo lo contrario: una ciudad histórica, sí, pero también viva, cuidada, segura y llena de alma.

Y creo que esta cajita puede ser nuestro pequeño cierre antes de la conclusión del blog.

“Edimburgo fue mucho más hermosa de lo que imaginábamos. Y quizá ese sea uno de los mejores regalos que puede hacer un viaje.”

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